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23 junio 2012

TU PODER O EL DEL AMULETO

(Dedicado a mi Lujo Inacabado, ella sabe quien es...
...y la adoro)


Amuleto es: objeto que protege a la persona frente a un problema.
¡Mentira!, es un sacapelas.

Para mí, es mejor definirlo más concretamente así:

El que llevas contigo:
Para mí un amuleto me recuerda que debo hacer algo, y no que él lo hace por mí. Por ejemplo: colgante de ágata.

El que dejas en algún lugar:
Un amuleto es parte de tu energía que la dejas en ese objeto para que sirva a un propósito como si fueras tú mismo. Por ejemplo: Cuatro llaves viejas en la puerta de entrada. Es como dejar un sistema de alarma en casa.

El que te encuentras:
Un amuleto es por tanto, parte de la energía de ese sitio donde lo hayas + la energía de su anterior propietario. Por ejemplo: Resto arqueológico en Bolonia (Cádiz).

El que le regalas a un amigo:
Un amuleto que lo llenas de la energía de tu ego y lo que tú crees que esa persona necesita. Al final, tu ego es el que sale contento. No sirve para nada. Por ejemplo: un ojito turco.

El que te dice una amiga que a ella le dijeron:
Un amuleto que tiene gran componente de fantasía, ignorancia, inutilidad… y de muchas horas estúpida búsqueda en internet. Es como usar el traje de otra persona; ni te queda, ni te cabe, ni te sirve.

Un amuleto es un engañabobos. Un sacapelas. Es simplemente una excusa, un invento del ser humano incapaz, es una salida fácil para la mente… y una forma de ilusionar a otros. El efecto placebo de determinados medicamentos… trasladado a la “Cruz de Caravaca”.
Por ejemplo, en determinadas culturas como una a la que me he acercado hace poco, el hecho de tener faja coloraita, pluma en la cabeza (y no sé si en otro sitio…), garra de puma, cabeza de búfalo, morral de venado, geometría -¿sagrada?- pintada en la pared, pegatina en hebreo, veladora de san Benito, maraca de… parece que los inviste de poder del “gran espíritu”. Y no son más que adornos para sugestionar al paciente, y como no, al propio charlatán.
En mi pueblo decimos: “tienes más tonterías que el ropero de un indio”. Y es verdad, ¿necesita la mancia o el mancio de tantas tonterías?
Y yo pregunto: ¿Qué amuleto tenía Jesús? ¿Y Gandhi? ¿Y la Madre Teresa de Calcuta? ¿Y Osho? ¿Y el Dalai Lama? ¿Y…?... así hasta un millón. Pues ninguno, no tenían ninguno. El amuleto eran ellos mismos, su creencia en su propia energía vital y amplitud de conciencia, a la vez que su capacidad de comunicarse con cualquiera; y eso lo podemos hacer TODOS.
El amuleto eres TU y TU PROPIA VIBRA.
Yo he emprendido el Camino de mi Alma. Dejé el 99% de mis objetos en regalos para tres personas, y anduve ¿“desnudo” de poder y protección?. No, tan solo, y no te miento, que anduve pasando unos días de bajón. Pues claro, dejé en ellos mi energía. Me tomó un poco de tiempo recuperarme, ya que entendiendo que eran simplemente apegos, que me han servido para creer únicamente en mí, y no en lo que me cuelgue del cuello.
Hay una gran industria y merchandising del amuleto, y al ser humano de a pie, le encanta el consumismo, de este u otra naturaleza.
Hoy, ya no creo en anillos, ni en colgantes, ni en plumas de pájaros, ni en pamplinas que dicen que traen innato poder, o que tal brujo se lo dio. Solo creo en el nivel vibracional de piedras y gemas que pueden ayudar a mi nivel vibracional. Solo creo en la fuerza y energía de la Madre Naturaleza, sus plantas medicina y sus elementos. Solo creo en la energía del Sol y de la Luna. Solo creo en la Energía Cósmica y Universal. Solo creo en el Agua. Solo creo en los alimentos. Pero sobre todo, SOLO CREO EN MI.
Te animo a TI, a que hagas lo mismo.

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